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La localidad se despertó
envuelta en un ambiente propio de principios del siglo XIX. Las calles,
tabernas y demás tenderetes de Algodonales lo delataban, así
como las vestimentas, utensilios y provisiones culinarias. Todo estaba
cuidado hasta el último detalle para dar veracidad a un poblado
que luchó hasta el final contra las tropas napoleónicas
en la Guerra de la Independencia.
Con ello se pretende rememorar durante el fin de semana los acontecimientos
acaecidos el 2 de mayo de 1810, cuando los moradores consintieron el incendio
de la población antes que entregarse al invasor, pereciendo en
el desastre 239 personas y la mayor parte de los edificios. La valentía
de los pobladores motivó que en 1817 se le concediese el título
de Villa.
Para inaugurar la recreación, el alcalde de la localidad, Ángel
Acuña, acompañado por los concejales, proclamó ayer
un pregón repleto de recordatorios y agradecimientos. Por una parte,
recordó la vital importancia en el levantamiento de personajes
como el cabecilla de la milicia local, Gaspar Tardío, y el alcalde
de entonces, Juan Ximénez de la Barrera, sin olvidar a aquellos
vecinos "con nombre y apellidos que supieron elegir entre quedarse
o irse para defender su libertad", destacó.
Del mismo modo pidió el aplauso para la asociación Húsares
de Iberia, grupo venido desde Galicia para representar al destacamento
francés, así como para todos los colectivos locales que
han participado en los actos. Seguidamente cedió el bastón
de mando al que será durante estos días el alcalde de 1810.
Juan Lozano, en el papel de Juan Ximénez de la Barrera, acompañado
por el Consejo de los 24, declaró el orgullo que suponía
para él dar vida a un personaje tan importante en la historia de
Algodonales y bromeó diciendo que devolvería al actual alcalde
"un pueblo quemado y arrasado".
Acto seguido aparecieron los franceses en un desfile en el que prepararon
las armas para el ataque y sonaron los primeros disparos que alarmaron
a los vecinos y turistas allí presentes. Sin embargo, no consiguieron
abrumar a los pobladores de 1810, que al instante fueron reuniéndose
por las calles ataviados con rastrillos, palos u otros utensilios que
les sirvieran para luchar contra los invasores.
Para concluir la narración histórica del sábado el
héroe local, Gaspar Tardío hizo entrada en el poblado acompañado
de guerrilleros a lomos de sus caballos y convenció a los moradores
de que los franceses querían saquear el pueblo por lo que debían
ponerse en pie y proclamar la lucha.
Ese será el plato fuerte de hoy, el momento en que franceses y
algodonaleños se enfrenten en la Plaza de la Constitución.
La pólvora y la tensión están aseguradas. La localidad
despedirá la fiesta mañana con la entrega de diplomas y
una comida popular.
El pueblo de Algodonales se convirtió en un gran escenario al aire
libre donde casi medio millar de vecinos recrearón la cruenta batalla
que se libró en la localidad durante la Guerra de la Independencia.
La escenificación histórica dará vida a los acontecimientos
que vivió esta población hace 195 años, cuando las
tropas napoleónicas tomaron Algodonales y se encontraron de frente
con una fuerte resistencia que se saldó con la muerte de más
de 200 vecinos.
La recreación histórica del Dos de Mayo nace de la iniciativa
municipal, aunque ha encontrado el respaldo de asociaciones y colectivos
del municipio. Tanto es así, que decenas de vecinos han trabajo
para confeccionar todo un decorado, con vestimentas de principios del
siglo XIX incluidas, que tendrá como escenario la plaza de la Constitución.
Este emplazamiento será durante 72 horas el lugar escogido para
rememorar la heroicidad de un puñado de algodonaleños que
plantaron cara a los franceses. Una hazaña que con posterioridad
tendría la recompensa de la emancipación de esta localidad
del municipio de Zahara de la Sierra.
Algodonales vivió ayer con intensidad los preparativos de esta
celebración que cambiará durante dos días la fisonomía
de un pueblo para recrear los escenarios de principios del siglo XIX.
La organización de este evento, que pretende recuperar la memoria
histórica de la localidad como elemento de atracción turística,
ha cuidado hasta el más mínimo detalle. Así, el visitante
disfrutará de tabernas, gastronomía y tenderetes al gusto
de la época, además de presenciar en vivo y en directo la
recreación de batallas con artillería de la época.
Unos 400 vecinos de todas las edades serán actores improvisados
de la serie de espectáculos de una efemérides que, incluso,
está reflejada en el escudo del pueblo.
Los actos arrancan a partir del mediodía de hoy con un pregón
a cargo del alcalde, Ángel Acuña. El primero de los espectáculos
comenzará a la una y media de la tarde con una escenificación
teatral donde se llamará a la población a empuñar
las armas contra los soldados napoleónicos. Todo ello amenizado
por la Escuela Municipal de Música de Algodonales y los talleres
de flamenco del pueblo.
La narración de la conmemoración de la invasión se
complementa esta noche con otra recreación teatral de la entrada
en la localidad del que fuera héroe local, Gaspar Tardío.
Unos 15 jinetes a lomo de sus caballos pondrán la nota de color
a este espectáculo.
El plato fuerte seguirá mañana con la escenificación
de la batalla que enfrentó a franceses y vecinos. Será a
partir de la una de la tarde en la plaza de la Constitución. En
este acto participará una asociación de militares de artillería
de Galicia y casi el pueblo al completo para recrear la contienda con
cañones y pólvora de fogueo. Algodonales se despedirá
de esta fiesta el próximo lunes con la celebración de una
comida popular.
"¡Viva Algodonales libre!". Éste fue el grito más
escuchado entre los vecinos de la localidad. A pesar de que se representaba
la victoria de las tropas francesas tal y como ocurriera el 2 de mayo
de 1810, ese enfrentamiento supuso una muestra de valor y coraje de sus
antepasados con la que se consiguió el título de Villa años
más tarde. De ahí que se haya querido homenajear por primera
vez estos sucesos mediante todo un espectáculo teatral.
Al sonido de los primeros disparos de cañón, la Plaza de
la Constitución comenzó a llenarse de vecinos y visitantes
deseosos de ver lo que allí iba a representarse. Mientras tanto,
los profesores de la Escuela de Música interpretaban sus piezas
para caldear el ambiente.
Antes de comenzar la escenificación, los miembros de la Asociación
Napoleónica Española invitados para dar vida a los soldados
franceses, quisieron agradecer su participación entregando la medalla
de la Batalla de la Coruña (símbolo de su agrupación)
al alcalde de la localidad, Ángel Acuña. Tras este simbólico
agradecimiento, los figurantes se preparaban para dar comienzo al drama.
Es el momento en el que los franceses entran en el pueblo. Los pobladores
al verlos comienzan a correr por las calles con aperos de labranza pidiendo
su muerte. En la tercera barricada que los moradores preparan, los invasores
matan a un niño y retienen al resto para acabar fusilándolos
junto a la iglesia. Ello supone la victoria de los franceses que rematarán
a los fusilados con sus armas. |
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