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El siglo XIX comienza
con la invasión de las tropas francesas en España. Durante
el período comprendido entre 1808 - 1814 los españoles lucharán
por expulsar de España a Napoleón y a sus tropas. Estos años
de guerra supondrán para toda España años de ruina
y destrucción. Pueblos e industrias destruidos, cosechas arrasadas,
miles de animales muertos, etc., una gran catástrofe de la que tardará
muchos años en reponerse la nación.
La sierra es ocupada por un ejército de ocupación francés
en 1810. La guarnición más importante se establece en Ronda,
que cuidará de mantener las comunicaciones Granada-Cádiz.
Tres destacamentos se sitúan en la zona: Zahara, Olvera y Morón.
El principal medio de lucha contra los franceses es la guerra de guerrillas.
Los guerrilleros se agrupaban en bandas de hombres armados que asaltaban
continuamente columnas de soldados no muy numerosos con la ventaja que le
proporcionaba su buen conocimiento del terreno y la ayuda que obtenían
de la inmensa mayoría de la población, que solía darles
refugio y comida.
El 1 y 2 de mayo de 1810 una división francesa formada por unos 6.000
soldados ataca Algodonales. Los algodonaleños presentan una gran
resistencia a pesar de la desigualdad que existía entre ambos bandos,
tanto por la inferioridad en número de los habitantes del pueblo
como por su armamento.
Cuando termina la batalla medio pueblo se encuentra ardiendo y 70 casas
destruidas. La represión francesa, ante la gran resistencia que opuso
el pueblo, fue durísima. Como resultado de todos estos hechos murieron
239 personas; de ellas más de 100 fusiladas (en el escudo de Algodonales
figura en su orla ovalada , como testimonio de la resistencia ofrecida por
el pueblo de Algodonales levantado en armas contra el invasor francés,
el lema "Por la Independencia Nacional" y en el centro del mismo
aparece, como testimonio del incendio devastador que sufrió en gran
parte nuestra localidad por las tropas francesas como represalia al levantamiento
antinapoleónico, una casa en llamas).
La ocupación francesa se extendió en Algodonales a lo largo
de tres años, abandonando el invasor definitivamente nuestra localidad
tras las sucesivas derrotas militares que sufrió el ejército
francés en la península en varias batallas que les enfrentó
contra las fuerzas coaligadas hispanobritánicas dirigidas por el
mariscal Wellington en Los Arapiles, Vitoria y San Marcial.
En 1815, el rey Fernando VII accede a la emancipación del pueblo
de la villa de Zahara, en recompensa a la actuación tan valerosa
frente al enemigo francés, otorgándole a este el título
de villa y un término propio de 23.000 fanegas ( incluida la sierra
de Líjar y jurisdicción sobre el mismo terreno y el sitio
llamado la Reyerta, donde la ejercen mancomunadamente con Grazalema , Villaluenga,
Benaocaz, Ubrique y Zahara y la nueva de El Gastor, cuyas sietes villas
la disfrutan igualmente en unión de los pastos). También entra
dentro de su término municipal la cortijada de La Muela.
Las labores campesinas se realizaban principalmente
con ganado vacuno, ya que la utilización del ganado mular para
estos menesteres estaba todavía poco extendida por la serranía.
La principal actividad económica era la agrícola-ganadera,
ya que, al contrario que en la serranía de Grazalema y probablemente
debido a la importancia que alcanzó en ésta la actividad
forestal y la ganadería, abundaban durante el siglo XIX en nuestro
término tierras de labor y pastos para el ganado. La industria
era básicamente de tipo artesanal y estaba alimentada por las materias
primas producidas en el lugar, contando a mediados de siglo con nueve
molinos de harina, ocho de aceite, cuatro fábricas de jabón
blanco, algunos telares de lino y muchas pequeñas fábricas
de esparto. En Algodonales el comercio estaba reducido a la exportación
de productos agrícolas y aceite de oliva y a la importación
de artículos de primera necesidad.
Como actividades marginales
de los hombres serranos, en su lucha por la supervivencia al margen de
la ley unas veces y en un intento de mejorar sus condiciones de vida otras
veces, debemos señalar respectivamente el doble fenómeno
del bandolerismo y del contrabando. Dos famosos bandoleros de la zona
eran Cristo, natural de Zahara, y el Lerda, sin olvidar al más
famoso bandolero de la serranía de Ronda, José María
"El Tempranillo", natural de El Gastor, mito auténtico
del bandolerismo andaluz.
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